Obesidad en menores de seis años aumentó un 66% entre 2005 y 2018

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La obesidad en niños menores de seis años aumentó un 66,3 por ciento entre 2005 y 2018, de acuerdo a «Radiografía de la Obesidad Infantil», estudio dado a conocer hoy jueves por Elige Vivir Sano.

El informe está compuesto de datos sobre esta materia de análisis previos de Junaeb, Casen, la Encuesta Longitudinal de Primera Infancia, entre otros, y arroja «diversos datos preocupantes«, apuntó Daniela Godoy, secretaria ejecutiva del programa.

En este sentido, la radiografía determina que la situación es crítica particularmente desde El Maule hacia el sur del país.

 

Asimismo, ratifica que el 55,3 por ciento de los menores de entre 2 y 12 años toma a diario jugos envasados o bebidas gaseosas, un 36,2 por ciento come dulces todos los días y el 30,7 por ciento consume comida chatarra al menos una vez a la semana.

Estas cifras marcan una notoria diferencia con el 27,5 por ciento de ese mismo segmento que consume las porciones recomendadas de legumbres, y el 12 por ciento que come las porciones necesarias de pescado.

El informe también demuestra una relación entre el sobrepeso y la obesidad y el nivel socioeconómico de las familias, pues en los quintiles de mayores ingresos este problema afecta a cerca del 9 por ciento de los niños, y en los de menos ingresos el índice supera el 17 por ciento.

Eventuales políticas públicas

La presidenta del Colegio de Nutricionistas, Cecilia Sepúlveda, urgió a que además de motivar a la regulación alimentaria en la dieta de los menores de edad, se implementen políticas públicas que prevengan el alza de la obesidad.

«Lo que han mostrado los estudios es que si a la persona le gusta lo va a comprar, aunque tenga más precio, aunque sepa que tiene sellos, entonces esto también tiene que ir acompañado de aumentar o poner impuestos a lo ultra procesado y a las bebidas azucaradas«, propuso.

De hecho, esa idea en el caso de las bebidas fue planteada en el informe del Gobierno, al igual que una nueva reducción de sodio en la elaboración del pan, pero la nutricionista también pide un nuevo cambio en la promoción de productos como estos.

«Disminuir y sacar toda la publicidad, porque está enfocada a menores de 14 años en horarios infantiles, pero piensa que los fines de semana igual tienen acceso, y en la televisión abierta sí hay publicidad, sobre todo en las tardes», arguyó Sepúlveda.

«Una empresa de alimentos está hecha para hacer dinero»

La académica norteamericana Marion Nestle, invitada al Congreso Futuro 2020 que también estuvo presente en la presentación de este estudio, valoró políticas como el retiro de juguetes e imágenes infantiles en productos procesados y la ley de etiquetados, pero consideró que aún queda mucho por hacer para erradicar este problema en el país.

Sostuvo que «una empresa de alimentos es una entidad hecha para hacer dinero, ése es su propósito, el objetivo es generar ganancias a sus acreedores, sin importar lo que produce», mientras que en la otra vereda, «una empresa ética tratará tanto como pueda hacer cosas que hagan a al gente más sana».

El problema, planteó, es que «ése no es su objetivo, su objetivo, su propósito es vender productos, y una vez que se entiende eso todo se vuelve más claro y puedes entender las regulaciones que se necesitan hacer. Si quieres compañías que hagan productos más sanos, tienes que hacer las regulaciones necesarias, es tan simple como eso».

 

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